El Cronista entrevistó a Alicia Verna

Los negocios navideños más insólitos
 
Para el cierre del año, algunas empresas diseñan productos y servicios innovadores. Desde un Papá Noel a domicilio a pan dulce para mascotas, indumentaria canina para las fiestas o la posibilidad de celebrar la Navidad como en el Sudeste Asiático, pero en Buenos Aires. Las claves. por Por Laura Andahazi
 
Llegan las Fiestas y, siguiendo las tradiciones, las familias empiezan a comparar precios, reunir alimentos para la cena y elegir los regalos de Navidad. Para las pymes, especialmente los comercios, son épocas de trabajo y estrés, pero ninguna duda en que hay que redoblar la apuesta ya que, también, son tiempos de oportunidad. Algunas buscan para sus clientes experiencias únicas y, en ciertos casos, insólitas. La meta: diferenciarse y sorprender en medio de un mar de ofertas.

La firma familiar Golocan, con sus golosinas para mascotas, es innovadora desde sus inicios, en 1994. Uno de los últimos ejemplos es que, desde 2007, comercializa para estas fechas el tradicional pan dulce, para perros. A la hora del brindis, el can de la casa ya no estará con sus patas delanteras sobre la mesa viendo qué manjar robarse, sino degustando un pan dulce, elaborado con harina de trigo, levadura, grasa, harina de pollo, huevo en polvo, sal y aromatizante de vainilla.

“La idea surgió a raíz de un comentario recibido por el propietario de un petshop de la avenida Nazca. En medio de una charla entre vendedor y cliente, sugirió la posibilidad de desarrollar un pan dulce para las mascotas. Tras varios intentos, logramos crearlo, manteniendo el mismo aroma y textura al de humanos. Resultó un producto simpático, divertido y original para el mercado de las mascotas y algo que, hasta ese entonces, nunca se había visto”, cuenta Agustín Silvestre, director de Golocan.

La inversión inicial para producto fue $ 280.000, que se destinaron para la adquisición de las materias primas, los envases, publicidad y logística. Las ventas anuales del pan dulce rondan las 35.000 unidades, unas seis toneladas de producto y la participación en la facturación es, en noviembre, cercana al 20%, y en diciembre al 25%. La facturación total de 2013 fue un 30% más respecto al 2012 y proyectan un 35% de incremento para 2014.

Las golosinas y el pan dulce no son las únicas propuestas insólitas de Golocan; para Semana Santa, comercializa Huevos de Pascua. “Los lanzamos en 1999. Por esos tiempos, el mercado de las golosinas para mascotas era incipiente. Pasaron varios años desde el lanzamiento de los Huevos de Pascua y, al igual que los pan dulce, son productos que el público espera con ansias”, concluye Silvestre.

Un adicional no menos novedoso es el que ofrece la cadena de heladerías Freddo. Lo insólito no es su producto sino los argentinos que, a pesar de los 40 grados de temperatura, muchos siguen consumiendo la noche de Navidad y Año Nuevo alimentos altos en calorías. Por ello, Freddo lanzó un pan dulce helado.
“La producción comenzó en marzo de este año, cuando nuestros maestros heladeros pensaron en complementar la oferta. Una vez que el desarrollo fue aprobado, se realizaron degustaciones para lograr un sabor idéntico al pan dulce original. Llevó meses llegar al producto final”, relata Sergio Gratton, director General de Freddo, que tiene 127 locales; 43 en el exterior y dos paradores en Uruguay.

El Pan Dulce Helado, de edición limitada, se lanzó en noviembre, estará disponible hasta fin de diciembre, tiene un costo de $ 300 y rinde 10 porciones. Para cubrir la demanda en estas fechas, elaboraron 1.500 unidades.

La propuesta tiene todas las características del original: almendras tostadas, avellanas, pistacho, cáscara de naranja y nueces, con baño de chocolate y, por supuesto, un sabor de Freddo especialmente desarrollado para este producto; sabor ¡pan dulce!

“Todos los años, para estas fechas, lanzamos otras formas de consumir helado. El año pasado, por ejemplo, presentamos una edición limitada de dos postres helados; Mascarpone y Tentación Especial”, grafica Gratton.

Como en el exterior
Darío Muhafara, socio Gerente de Green Bamboo, notó que la oferta de restaurantes abiertos el 25 de diciembre es escasa y decidió abrir el suyo para ofrecer a los comensales una experiencia diferente: festejar la Navidad como si estuviesen en Vietnam. “Venimos de una cena y a un ritmo alocado, así que lo que ofrecemos es pasarla bien y tranquilos. El grueso de las reservas para el 25 se empiezan a tomar a principios de diciembre y ya hay buenas perspectivas porque mucha gente está consultando y reservando mesa”, cuenta.

Para Muhafara, la carta es la habitual pero, sin duda, no lo es para el paladar argentino. Comidas como com chiên muc (calamar frito con ensalada tibia de ananá, chile y cilantro) o postres como Kem Bó (bowl de chocolate amargo con helado de palta y espuma de lima y yogur) pueden saborearse en un ambiente en el que, sin cerrar los ojos, traslada al comensal a Vietnam y a vivir la cultura gastronómica del Sudeste Asiático. Un retrato de Ho Chí Minh -poeta, político comunista y presidente vietnamita- observa desde una pared, luces tenues y palillos en las mesas resultan una invitación a los cinco sentidos.

En la barra, adelanta Muhafara, se prepararán tragos especiales acordes a las festividades, pero no los delata, es una sorpresa que tiene preparada para el 25 de diciembre y el 1° de enero.

Green Bamboo abrió sus puertas en 1999, luego de que sus dueños entraran en contacto con gente de la Embajada de Vietnam. “Queríamos especializarnos en platos y sabores del Sudeste Asiático, pero fue tan buena la química que decidimos hacerlo únicamente con cocina vietnamita. Al comienzo, cocinaban las mujeres de los diplomáticos y nos traían los productos de Vietnam”, recuerda el Muhafara. El restaurante tiene una capacidad para 85 personas, lo atienden 19 empleados y este año facturó alrededor de $ 3 millones.

La magia de Santa Claus
¿Qué adulto no se disfrazó alguna vez de Papá Noel para entregar los regalos a los niños de la familia? ¿Cuántos chicos notaron que, mientras ese hombre de barba blanca vestido de rojo les deba los regalos, el tío o el papá faltaba en la reunión? Los chicos son hábiles; tarde o temprano descubren que Papá Noel no existe. Sin embargo, muchos padres quieren mantener esa ilusión y recibir de sus hijos sonrisas y caritas de asombro ante el ¡jo, jo, jo! La compañía de teatro El Juglar de la Luna tiene la solución: un Papá Noel a domicilio hará el trabajo.

En un mail previo la familia envía a Diego Valdés y Corina Mangino, los socios fundadores del Juglar de la Luna, los nombres de los niños y algunas características de cada uno. Papá Noel los estudia y, acompañado por un asistente, visita por media hora cada domicilio. El asistente llega unos minutos antes y llena la bolsa con los regalos rotulados. Papá Noel tendrá sus líneas estudiadas y repartirá los regalos identificando a cada niño con su anécdota del año. Así, por caso, podrá decirle a Lorenzo que, como se sacó un 10 en matemática, le trajo de regalo la pelota que tanto quería. La visita podrá realizarse en varias franjas horarias durante el 24 de diciembre. El valor arranca en los $ 1.200 llegando antes de las 16, hasta los $ 2.200, si la familia los contrata para llegar a partir de las 24 horas.

De puerta en puerta
La idea del Papá Noel a domicilio apareció en 2011, cuando una empresa lo pidió para entregar regalos a los hijos de los empleados en la fiesta de fin de año. Los Juglares de la Luna no tenían ese servicio. Desde 1996, cuando comenzaron a trabajar, llevaban obras de teatro a los cumpleaños de los chicos y, poco después, sumaron a las empresas y las fiestas para adultos. “Cuando nos pidieron el Papá Noel, pensamos que lo mejor era subcontratar un actor de una empresa que los brindaba, pero, cuando pedimos el presupuesto, no podíamos creer lo que nos pedían. Nos cobraban lo mismo que a nosotros nos costaba un evento entero. Decidimos hacerlo nosotros. Un tiempo antes, yo había viajado a México, a comprar una pana roja para armar un telón y lo usamos para hacer el traje. Convocamos a un casting de actores y logramos cubrir en tiempo y forma el pedido de la empresa”, recuerda Valdés. Ese fue el chispazo que encendió la idea de los socios: desde entonces, entre tres y cuatro actores recorren la ciudad, visitando familias con chicos. Además, para Reyes, también tienen a su Melchor, Gaspar y Baltazar; sin camellos, pero reyes al fin.

En diciembre, entre los Papá Noel contratados por empresas, centros comerciales, negocios y particulares, Los juglares de la Luna suman, a su facturación anual, un promedio de $ 20.000.

Por su parte, fundada por Karen Reichardt y Mariela Schiavo en mayo de 2010, la firma de indumentaria canina Amores Perros ofrece, para las fiestas, una línea especial navideña, que comienza a desarrollarse con dos meses de anticipación y se renueva todos los años. “Nuestros clientes consideran a la mascota un miembro más de la familia. Es un porcentaje menor en la facturación de la empresa. En Navidad, las ventas se concentran en la nueva colección como regalo para las mascotas para el arbolito, aunque sí es muy importante la venta de accesorios navideños, como gorritos o cuellos smoking”, explica Reichardt. Amores perros tiene un local propio, una franquicia en Mendoza y un agente de distribuición en Uruguay. Analiza exportar a Chile.

Al respecto de la tendencia de buscar lo original para diferenciarse para las Fiestas, Alicia Verna, de AV consultores, es rigurosa. Para la especialista, diciembre es una muy buena oportunidad para las pymes pero, fundamentalmente, para fidelizar clientes y lograr lazos a largo plazo: “Las empresas deberían aprovechar las Fiestas para captar nuevos clientes con regalos o servicios atractivos, pero deben pensar también en cómo mantener esa relación, en qué otros productos o venta cruzada pueden realizar con ellos.
 
Sería bueno atar la venta de un producto navideño o estacional a un descuento para la próxima compra o incluir un producto o servicio que el cliente quiera seguir consumiendo durante el resto del año, quedando anclado en la mente del cliente”, amplía.