7 ideas sobre Delegación y Liderazgo

A delegar se aprende

Aunque pudiera a esta altura parecer un tema trillado, la delegación sigue siendo un aspecto tan básico como crítico del liderazgo. Puede ser además una piedra angular en el desarrollo de la PYME o representar su talón de Aquiles. Compartimos con ustedes algunas ideas al respecto. 

1.       Crecer supone delegar

La PYME nace sin delegación.  En su origen hay uno,  a lo sumo unos pocos.  Allí se concentran las tareas y “se cocinan” las decisiones. La flexibilidad es alta, la sintonía rápida. Se funciona por ajuste mutuo. El desarrollo del negocio va complejizando el escenario, haciendo necesario sumar colaboradores y distinguir roles y funciones, incluyendo posiciones intermedias de supervisión,  que muchas veces son ocupadas por las personas de mayor confianza. Todo este proceso suele tener lugar de una manera no planificada. Para ganar efectividad en este nuevo escenario, es importante implementar desde los líderes mecanismos de delegación que generen las condiciones para que nuestros colaboradores ejecuten en forma fluida y autónoma sus tareas.

2.       Delegar no es sencillo

Dicho todo esto, delegar no es fácil. Despierta temores y resistencias más o menos concientes o explícitos que impactan en la forma que delegamos: “No es que no confíe, pero nadie lo va a hacer como yo”  “Como sé si lo hace bien o no?”  “Es más rápido hacerlo directamente yo, y de paso me aseguro de que esté bien hecho”. “Imposible. NO tengo tiempo. Hay mucho para hacer”.   Algunas preocupaciones están ligadas a la sensación de pérdida de control que supone poner en manos de otros la ejecución de la tarea.  Otras, merecen al menos ser re-preguntadas:  para delegar no hay tiempo o no hay tiempo precisamente porque no se delega?.  No delego porque el otro no sabe o no puede o el otro no sabe o no puede en parte porque no  delego?. Necesitamos atravesar estos temores y sus causas si realmente queremos desarrollarnos realmente en un rol de liderazgo.

3.       A  delegar se aprende.

Nadie tiene por qué saber. Es más, es esperable que no se sepa. Empresarios y supervisores suelen llegar a serlo precisamente porque son buenos en lo que hacen, no porque sepan cómo hacer que otros lo hagan. El primer ejercicio del liderazgo suele ser intuitivo. Ese ejercicio sin dudas se enriquece si se acompaña con conocimientos específicos acerca de cuál es la  lógica y los indicadores de una delegación eficaz.

4.       Delegar no es un acto (ni dos), es un proceso.

No se trata tanto de si delegamos o no, si mas bien de cómo lo hacemos.

En su versión más frustrante, la delegación podría ser escenificada como un acto en 2 tiempos: (a) “hace esto”, (b) “cómo no lo hiciste?! / lo hiciste así?/recién ahora?”. Según el estilo de quién delega,

  • La instrucción inicial podría darse a las corridas y sin mayores detalles, o bien de una manera obsesiva que excluya la opinión del colaborador.
  • Entre ambos actos puede dase un silencio absoluto o un murmullo insistente en la nuca del colaborador (del tipo “ Lo hiciste? / Ya está? / Falta mucho?”).  
  • Un epílogo posible es deslizar “deja que lo hago yo” (mientras la voz interna reflexiona .. “como siempre”)

En su versión más enriquecedora y efectiva, la delegación es un proceso que supone poner en juego la planificación, el control y la comunicación eficaz. Como proceso, implica un recorrido por varios  aspectos: definir  y acordar objetivos, expectativas, criterios de resolución, recursos necesarios y forma de seguimiento. Supone también dar el apoyo necesario y una posterior revisión y  feedback sobre los resultados para identificar logros y ajustes a futuro.  Supone dar indicaciones claras, pero también escuchar las inquietudes e ideas del colaborador.

Como en todo proceso, la calidad del resultado obtenido tiene que ver en gran medida con la ejecución aceitada de sus pasos.

 

5.    Según cada quién, el cómo

Quien tengo adelante, cuenta. Sus conocimientos y experiencia sobre el tema que delego y su actitud ante el desafío, disposición e iniciativa serán el punto de partida para definir, entre otras cosas, qué grado de autonomía daré, cómo supervisaré y acompañaré.  En la misma línea, podemos decir que según aquello que necesite delegar, será importante definir en quién tiene más sentido hacerlo. Aprovechar al máximo las capacidades en el equipo implica primero conocerlas en profundidad.

 

6.       Hay cosas que no se delegan

No importa qué y cuánto se delegue, la responsabilidad final sigue siendo del líder. Punto.

 

7.       La delegación es  la  herramienta #1 del líder

Porque bien ejecutada tiene un impacto importante en la motivación. Promueve que la gente se implique y comprometa con lo que hace. Es además, una oportunidad para desarrollar sus habilidades y potenciar su autonomía.

Porque es la vía privilegiada para  ir despegándose de la trampa de la actividad. Genera el “aire” necesario para desarrolla en el líder una perspectiva más amplia, menos enfocada en la urgencia y más atenta a cómo potenciar los resultados.

 

A delegar se aprende, ya lo dijimos. Desde AV Capacitación te acompañamos en el proceso.

 

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