Reglas de cortesía en Internet o Netiquette - Parte 5

Para evitar malos entendidos

¿Estás por enviar un mail?

 Conocé las ventajas de usar

Cuando hablamos personalmente con alguien nuestra comunicación se apoya en elementos que están por fuera de las palabras. Los gestos, la mirada o la entonación agregan información a nuestro interlocutor y refuerzan nuestro mensaje.

¿Qué pasa cuando nos comunicamos por escrito? Por un lado, el momento de escribir y el de leer no están sincronizados, por lo tanto puede no haber una “disposición emocional” afín entre el emisor y el receptor del mensaje.

Por otra parte, ninguno de los signos lingüísticos reemplazan la expresividad de nuestro lenguaje corporal. Y si intentamos “traducirlos” de un modo informal corremos el riesgo de que sean interpretados de manera diferente a la que buscamos.

Conocer las reglas de cortesía te ayudará a evitar malos entendidos:

  1. No uses LETRAS MAYÚSCULAS para recalcar algo: suele ser interpretado como un grito o una orden.
  2. No abuses de los signos de admiración o interrogación, además de informales, resultan recargados. Podés utilizar a lo sumo dos signos seguidos (!!) como respuesta, si tu interlocutor los usó en el mail al que estás respondiendo. Recordá que en castellano se usan signos de apertura: “¡” o “¿” y de cierre “!” o “?”.
  3. Usá siempre el mismo estilo: mantener un mismo formato, tamaño y color de letra en tus mensajes genera una sensación de estabilidad y establece un código reconocible a primera vista por los lectores de tus mails.
  4. No agregues “emoticones” (  :-),  :-( ,  :-O  ): no sólo no harán más cálida tu comunicación, sino que agregarán “ruido” si son desconocidos, malinterpretados o si quedan desarticulados al cambiar de renglón.

Todo lo que quieras transmitir, ya sea calidez, respeto, interés, intentá traducirlo en palabras o reservalo para el diálogo telefónico o personal. Pensá que podés escribir con un estado de ánimo muy diferente al que pueda tener quien lee tu mensaje.

 

Antes de enviar un mail, te sugiero que respondas algunas preguntas básicas:

          ¿Logré expresar calidez o proximidad con palabras, en lugar de recurrir a signos y símbolos?

          Si utilicé signos de interrogación o de admiración, ¿coloqué el de apertura y el de cierre?

          ¿Uso un formato estable en todos mis mails?

           ¿Redacté el mail para que pueda ser interpretado de una única manera, sin depender del contexto o del estado de ánimo de mi destinatario?

Si alguna de tus respuestas fue no, te propongo que lo vuelvas a leer haciendo foco en el ítem a mejorar. Una vez que el mensaje llega a destino ya no podés cambiarlo.

 

Es preferible dedicar tiempo a comunicar nuestro propósito en forma clara, en lugar de usar recursos que “ensucian” la lectura. Ya se trate de un mail, una newsletter, un folleto o una novela, mi fórmula es: redactar lo que quiero transmitir en forma directa y concisa, sin incluir expresiones que puedan ser interpretadas de un modo diferente al que busco.

 

Por Betina Mariel Bensignor.

Betina es escritora, redactora publicitaria y periodista de investigación. Autora de 4 libros y coach de escritura, forma parte del Equipo de capacitadores de AV Consultores PYMES y dicta talleres in company sobre Comunicación Efectiva.

 

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